Una tarde resuelta en Gracia y Esperanza

Gracia y EsperanzaGran día el que vivían ayer los hermanos de San Roque. En una procesión tornada en Vía Lucis y de carácter extraordinario, la Virgen de Gracia y Esperanza acudió a la iglesia de Santiago en andas, donde hace 75 años fue bendecida la talla.

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Salía de San Roque pasadas las seis de la tarde. Una muchedumbre esperaba a la dolorosa de la plaza de Carmen Benítez, que tuvo su primera parada en la cercana y hermana capilla de Los Negritos, al otro lado de la avenida. Allí, la virgen se encontró cara a cara con Nuestra Señora de los Ángeles, que presidía el altar de la capilla. Tras este momento de comunión, la virgen prosiguió rumbo al centro mirándose en el azulejo de la virgen mexicana en la calle Guadalupe. Allí la esperaban mantones que colgaban de los balcones y mucho público.

La virgen iba buscando entonces la Iglesia de San Esteban, donde visitaría a la corporación del Martes Santo y a la Hermandad de la Virgen de la Luz, residente en el templo. Pudimos ver a Gracia y Esperanza recortarse en los arcos ojivales del templo, con un fondo de ladrillo y un recorrido íntimo, para terminar saliendo por esa puerta imposible camino de la Casa de Pilatos.

Buscaba Gracia y Esperanza su azulejo, el que está en la calle que es un baluarte de su recorrido cada Domingo de Ramos. Pasaba como por su casa la virgen por Caballerizas, perfilada en los balcones con aleros de madera, mientras la noche caía sobre el centro de Sevilla. No hubo eclipse de la dolorosa de San Roque por parte del palio de Los Gitanos, gracias al cambio de horario de su salida extraordinaria, ni tampoco le afectaron las dos manifestaciones de ideologías radicales que sembraban el caos en el centro de la ciudad.

La virgen pudo llegar a San Ildefonso, enmarcándose en las dos torres albero y grana del templo, donde entró. Luego fue momento para buscar la Pila del Pato y adentrarse en la nave de la iglesia del Convento de San Leandro. Allí, las monjas del convento le cantaron desde el otro lado de la reja una preciosa canción africana, que puedes ver en el vídeo que te mostramos.

Luego, se dejó perfilar por el tremendo altar del convento y salió a las calles, buscando ya definitivamente la iglesia de Santiago. Discurría arropada por su barrio por la calle Santiago, curiosos desde las ventanas y mucha gente en las aceras. Y, finalmente, llegó con el calor del barrio al templo de la corporación del Lunes Santo. Entraba casi en silencio, algo milagroso en estos lares, y la Hermandad de la Redención la acogía en su templo para dos días de celebración.

Hoy está expuesta en besamanos y esta tarde regresará a su templo, como aquel día en el que la virgen pudo regresar, por primera vez, a una iglesia de San Roque reconstruida tras el incendio durante la Guarra Civil. 75 años bendita, 75 años de Gracia y Esperanza. Por otros tres cuartos de siglo más.

Puedes ver la extensa fotogalería en nuestra página de Facebook.

Miguel Pérez Martín

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