Don Bonito: la sabrosa alegría de lo sencillo

Don Bonito, a las puertas de San Bernardo, es un lugar donde se entiende que las pequeñas cosas son las que construyen la vida.

publicidad

A veces no hace falta mucho para sacarnos una sonrisa y dejarnos buen sabor de boca. Esa es la sensación que se te queda en el cuerpo cuando te levantas de la mesa de Don Bonito, la apuesta del Grupo Ovejas Negras en Juan de Mata Carriazo. El lema de ‘chiringuito de barrio’ que cuelga de su nombre le viene al pelo. Con el mar tan lejos, sentimos ese pequeño placer que es sentarse en un chiringuito y ver el día pasar. Y… ¿Cómo se le va a decir que no a un local que tiene todo un apartado de la carta dedicado a los filetes empanados?

Sentados en la terraza junto a la Estación de Cádiz decidimos comenzar con un buen termómetro para cualquier lugar de restauración: la ensaladilla. El toque diferente en este caso viene dado por las gambas al ajillo. Es una ensaladilla de gambas, pero no es una al uso. Viene en una de esas pequeñas bandejas metálicas que muchos cocineros usan en el servicio y que aquí, en tamaño gigante, estamos acostumbrados a ver en las freidurías de la ciudad. Coronada con pimentón y un toque picante que sorprende, es al fin y al cabo lo que tiene que ser: un plato refrescante, sabroso, con la patata entre deshecha y entera y una buena mayonesa.

Para seguir, decidimos pedir algo más alejado de la cocina sevillana: un taco. ¿Por qué no? Eso sí, aunque conserva de México la clásica tortilla y una mayonesa de chipotle que le da un toque descarado pero no se come el sabor del bacalao, que es la estrella del taco y que viene en forma de daditos y frito. La ensalada de col de la base termina de dar el toque fresco. Una tapa para una persona en realidad (porque lo vas a querer entero), pero un bocado muy interesante.

Para empezar con las cosas serias, de esas que van al centro de la mesa y vienen en plato grande, nos decidimos por la Pata de pulpo asada. De generoso tamaño y con ese intenso color entre dorado y rojo por fuera, sigue teniendo el tacto un poco terso del pulpo, aún estando bien cocinado. El pulpo tiene cuerpo y el pimentón le da esa chispa que potencia el sabor del asado. Viene acompañado de un hummus sabroso y ligero que acompaña muy bien y de unas dulces y muy ricas espinacas a la catalana -salteadas con pasas y piñones-.

Y para terminar, no podíamos irnos sin uno de los emblemas de este local: los Don Bonitos. ¿Qué son los Don Bonitos? Pues son milanesas. Es decir, tenemos que pensar en un filete empanado fino y luego entender la posibilidad de usarlo como si fuera la base de una pizza, por explicarlo de alguna manera. En Don Bonito te dan a elegir entre varios, pero nosotros pedimos el Tartufato. El crujiente filete empanado sirve de base, y sobre él se derrama una capa de queso fundido con trufa. Un sabor intenso y que mezcla la humildad del filete empanado -gloria eterna a él- con la exquisitez de la trufa y sus aromas. Una verdadera delicia. Y tienen opción vegana con berenjenas en lugar de carne y la posibilidad de sumarle dos huevos fritos al plato y guarnición si vienes con mucha hambre.

En definitiva, un lugar donde disfrutar y dejarse llevar, con sabores conocidos mezclados con ingredientes sorprendentes y un remate de chupito de vino dulce por cortesía de la casa para poner la guinda. Volveremos, porque hay que seguir probando la carta.

publicidad

Compartir:

Otras noticias

Comer en Nervión