Ruinas para perderse

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En la sección de Escapadas os proponemos una ruta desde Alcalá a Santiponce por 5.000 años de historia. Un recorrido por las eras de Sevilla pasando por la prehistoria, el Imperio Romano, la gloria barroca, el Medievo de los castillos y el mudéjar de los monasterios. ¡Llena la cantimplora y coge la cámara que nos vamos!

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El pueblo abandonado de Gandul

Nuestra ruta comienza entre las localidades de Alcalá de Guadaira y Mairena del Alcor. A pesar de que es un poco complicado acceder al pueblo abandonado de Gandul si no se lleva un coche con buena tracción, el paseo en una mañana puede ser agradable haciendo senderismo. Gandul es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Andalucía. Todas las edades del hombre se encuentran aglutinadas en unas pocas hectáreas. Empecemos por la prehistoria: en los alrededores de Gandul hay yacimientos dolménicos importantes como la Cueva del Vaquero, la Tumba del Pedrejín o el Tholos de las Canteras. Todos se remontan al tercer milenio antes de Cristo.

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En lo alto de una loma hay que buscar el pasado romano: una necrópolis tumular se alza con sus piedras pulidas sobre un montículo. A sus pies podemos encontrar el frescor en una verdadera fuente romana: la de Cañada Honda. Y en nuestro paseo no debe extrañaros encontrar cerámica romana entre los matorrales, porque aquí la historia duerme a cielo abierto.

Más allá el pueblo de Gandul (que decían en su época que tenía el mejor pan de Sevilla). Ahora abandonado, de él se conservan varios molinos, el ayuntamiento, la posada (donde durmió Washington Irving), la iglesia de San Juan Evangelista y el edificio del cementerio. Rematan el conjunto el aún habitado Palacio de los Marqueses de Gandul, imponente y protobarroco con una torre medieval. En dirección a Mairena, podemos disfrutar de buenas vistaz desde el precioso Castillo de Marchenilla, en magnífico estado de conservación y del siglo XIII.

El templete de San Onofre

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Volvamos a Sevilla, en concreto a San Jerónimo. Bajo el puente que cruza las vías del tren en la Ronda Supernorte en dirección a Alcalá del Río, encontramos el templete de San Onofre. Recién restaurado por ADIF, este monumento muestra su mejor cara. Es de finales del siglo XV, gótico mudéjar y aloja en su interior un Corazón de Jesús en hierro fundido, por lo que la gente del barrio lo conoce como «el Santo negro».

La leyenda dice que está allí porque fue el lugar en el que se detuvo el caballo de San Fernando antes de entrar en Isbilya para reconquistar la ciudad. Es Bien de Interés Cultural y es el único humilladero que queda en Sevilla junto con el de la Cruz del Campo de Luis Montoto.

San Isidoro del Campo

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Para nuestro siguiente punto del camino, hay que acercarse a Santiponce. A su entrada se encuentra un imponente monasterio que en estos días está siendo utilizado como escenario del Festival de Danza de Itálica: el Monasterio de San Isidoro del Campo.

Levantado sobre una ermita en la que se dice que moraron los restos del santo sevillano, el tremendo edificio alberga un abrazo entre los estilos gótico y mudéjar y es del siglo XIV. Fue fundado en 1301 por Doña María Coronel y Guzmán el Bueno, y los monjes jerónimos que allí vivían en el siglo XVI fueron valientes al enfrentarse a la Inquisición y traducir varios libros prohibidos, lo que les costó la vida. En este monasterio vivía Casiodoro de Reina, traductor de la primera Biblia castellana, que sigue vigente en nuestros días.

Como interés, tiene una curiosa distribución de la iglesia en dos naves paralelas, con un retablo de Martínez Montañés muy valioso. También tiene dos claustros: uno gótico y otro mudéjar, con pinturas del maestro de la Catedral de Sevilla. La sacristía es de estilo manierista, la sala capitular está inspirada en el Monasterio de El Escorial y el refectorio del siglo XIV es de estilo gótico burgalés. No se pierdan la parte derruida que deja ver el cielo entre las arcadas.

Itálica

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Y para terminar, atravesemos Santiponce para llegar hasta la antigua ciudad romana de Itálica. Poderosa, floreciente y lujosa, la cuna de los emperadores Adriano y Trajano supone uno de los yacimientos romanos más importantes de España. Y eso que la mayor parte de los restos están aún por excavar…

Paseen entre sus murallas, visiten el templo dedicado a Trajano, déjense seducir por las luces que juegan en los túneles de su anfiteatro, disfruten de las vistas desde lo alto del graderío del teatro y analicen los ricos mosaicos de las más de 50 casas. Y si quieren completar la visita, muchos de los restos de este yacimiento se encuentran custodiados en el Museo Arqueológico (Plaza de América) y en la Casa-Palacio de la Condesa de Lebrija (Calle Cuna), donde se encuentran los mejores mosaicos.


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Miguel Pérez Martín

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