
El otoño tiene su belleza. Pero año tras año convierte Marqués del Nervión en una pista de patinaje por las hojas caídas de los árboles.
Marqués del Nervión, sobre todo en su tramo entre Juan de Padilla y Eduardo Dato, es una delicia en verano. Los frondosos árboles nos regalan cada verano un túnel verde que nos protege del calor veraniego con abundante sombra. Sin embargo, con la llegada del otoño todo cambia. Esos frondosos árboles se desprenden de sus hojas secas y llenan las aceras y los extremos de la calzada de una lámina de hojas.
Ya hoy paseando por ahí y, sobre todo, en el paso de cebra que lleva hasta el Colegio San Miguel, tenías que ir con cuidado para no resbalarte. Pero es que el lunes, según las predicciones meteorológicas, llegarán las lluvias. Y sabemos por años anteriores que una capa de hojas mojadas sobre el suelo se convierte en una desagradable pista de patinaje que puede darnos más de un disgusto.
Esperemos que Lipasam despeje esta calle de esa alfombra de hojas secas antes de que la lluvia llegue y las convierta en una masa resbaladiza que pueda provocar algún accidente.



