Milagro para unos, condena para otros

Dietas milagro

Hace pocos días ocurrió un hecho que sorprendió a todo el mundo. Después de 17 días tras el derrumbe de un edificio en Bangladesh, rescataron a una mujer que se encontraba entre los escombros, con un estado de salud no demasiado malo. Esta noticia, hace que nos planteemos varias incógnitas que se resumen en una sola. ¿Cómo ha podido aguantar?

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Reshma, que es como se llama esta mujer, manifestó: “había comida cerca de mí. Así pude alimentarme durante 15 días. Los dos siguientes no tenía nada que comer, pero me quedaba agua”. Lo sorprendente en lo que se refiere a alimentación, no es que viviera, ya que con comida durante 15 días, agua y estando en reposo (ya que no podía apenas moverse) podría sobrevivir sin problemas. Lo que sorprende es que al cabo de muy poco tiempo caminara con normalidad y que presentara un buen estado de salud.

Desde el punto de vista nutricional, hay que tener en cuenta que un cuerpo en reposo tiene el gasto de energía mínimo que requiere para llevar a cabo las funciones vitales. Por tanto la alimentación que pudiera llevar esos días, por lo que se ha podido comprobar después, fue suficiente para una persona de sus características y en reposo.

Estaréis pensando… ¿Que nos quiere hacer ver este nutricionista? Pues bien, a simple vista puede parecer un simple artículo informativo pero… ¿Y si a Reshma le ponemos el nombre de María? ¿Y si en vez de por necesidad sigue un estilo de alimentación parecido solo con la intención de lucir tipo en verano? ¿Qué pasaría? Aunque parezca una exageración, muchas dietas milagro utilizadas en la famosa “operación bikini”, tienen más aspectos en común que diferencias.

Dietas milagro hay muchas y de diversos tipos, la dieta de la alcachofa, la dieta de la piña, la dieta de la sandía… Todas con un denominador común, un alimento central sobre el que gira el resto de la alimentación, ya sea para compensar excesos, para “eliminar líquidos” o para saciar ese hambre que nunca se va.

Pero ¿Qué consecuencias pueden desencadenar estas dietas? Como bien se ha mencionado antes, Reshma pudo sobrevivir porque su gasto de energía era mínimo y por tanto consumía la que necesitaba. Pero ¿Y María? Ella trabaja o estudia, va al gimnasio, hace la comida y corre tras el autobús. María se notará cada día más cansada, notará como por ejemplo se le cae el pelo en más cantidad, le salen erupciones con mayor frecuencia, no se concentra o se marea. María no sabe que poco a poco su cuerpo se está desnutriendo y está experimentando una sensación parecida al ayuno. No tiene un buen aporte de macronutrientes y micronutrientes. Su cuerpo está pagando el mismo precio que Reshma ha tenido que pagar durante 17 días. Como he apuntado antes Reshma salió con aparente buen estado de salud, pero tras esto, fue ingresada en un hospital militar para estar en observación porque seguramente su desnutrición y las contusiones podían hacer peligrar su vida.

Si sois María o la conocéis, decidle: María, no es necesario que pases por esto, sabes que después vendrá el efecto “yoyó” y volverás a coger peso. Cuídate y vive una vida equilibrada y sana, hay muchas formas de mantener un buen estado físico sin maltratar a tu salud.

Pablo Vélez Ortiz es nutricionista. Puedes encontrarlo en @NDenCasa

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