Los nombres de las calles: Ramón y Cajal

Los nombres de las calles: Ramón y CajalCada día pasamos por ellas, son parte de la columna vertebral de nuestro barrio y las venas de Sevilla. Conocemos sus rincones, recovecos, cuando giran o donde se cortan y nos llevan a nuestra casa, a nuestro bar preferido, o al comercio de confianza, pero ¿sabemos quiénes eran realmente los protagonistas que le dan nombre a las calles de nuestro barrio? EnNervión al día vamos a ir presentándotelas una a una.

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Desde el antiguo matadero hasta el nuevo apeadero de San Bernardo un médico premio Nobel le da nombre a la avenida. Considerado la cabeza de la llamada «Generación del 80» o «Generación de Sabios«, la vida de este investigador no está exenta de aventuras y afán de superación.

Santiago Ramón y Cajal nació en Navarra en 1852 aunque debido al trabajo de su padre, médico cirujano, se crió en diversos pueblos aragoneses por lo que su sentimiento, su estirpe, su educación y su carácter están vinculados totalmente a Aragón. Santiago mostró, desde pequeño, aptitud para las artes plásticas, especialmente para el dibujo. Su inteligencia y constancia no se reflejaron, sin embargo, en su vida como estudiante, ya que detestaba el memorizar de carrerilla. Los años de sus estudios primarios estuvieron marcados por una convulsa época política en España, ya que coincidió con por la agitación social, el destierro de Isabel II y la Primera República, proclamada justo cuando finalizaba sus estudios de bachillerato en Huesca.

Más tarde estudió medicina en Zaragoza y tras licenciarse a los 21 año fue llamado a filas en la efímera Primera República. Poco tiempo después se convocaron oposiciones para el Cuerpo de Sanidad Militar, en las que quedó el 6º de 100 candidatos, y es destinado a Lérida para defender los ataques Carlistas.

Los nombres de las calles: Ramón y CajalMédico en la guerra de Cuba (1873-1876). Durante esa época Cuba, aún provincia española,  libraba la Guerra de los Diez Años por su independencia. Ramón y Cajal marcha destinado a la isla con el grado de Capitán, pero allí desaparecen todas las fascinaciones por la flora y la fauna del lugar y ese ideal romántico y aventurero de sus lecturas. Le tocó trabajar en el peor destino posible: la enfermería de Vistahermosa una de la más peligrosas; en medio de la manigua pantanosa, con soldados enfermos a rebosar de paludismo y disentería, que le llevó al agotamiento físico y a padecer las mismas dolencias que sus soldados.

Las nefastas experiencias con el sistema administrativo y militar vividas por Ramón y Cajal en esta estancia ultramarina fueron para él tan amargas como las enfermedades allí contraídas. El caos administrativo, la escasa moral de algunos gobernantes  que tenían la costumbre de sustraer para sí la comida y los recursos que faltaban a los enfermos y heridos, le llevó a solicitar la licencia para abandonar Cuba. Tras ser diagnosticado de «caquexia palúdica grave» y declarado «inutilizado en campaña» finalmente regresó a España en junio de de 1875.

En ese mismo año, a pesar de su convalecencia, con la vuelta a España Santiago floreció su vocación científica y se doctoró a los 25 años. A pesar de pasar una época con abundante trabajo, Ramón y Cajal vivo una etapa de altibajos propugnada por una terrible tuberculosis, aunque exitosa por la obtención de la plaza de Director de Museos Anatómicos de Zaragoza. También se casó con Silveria Fañanás García el 19 de julio, con quien tendría siete hijos.

Más tarde ganó la cátedra de anatomía descriptiva de la Facultad de Medicina de Valencia donde estudió a fondeo la epidemia de cólera, y ya en Barcelona con la cátedra de histología llegó el año cumbre de Ramón y Cajal, cuando descubrió los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal. Su teoría fue aceptada en 1889 en el Congreso de la Sociedad Anatómica Alemana, que pasó a conocerse con el nombre de «doctrina de la neurona», capaz de explicar la transmisión unidireccional del impulso nervioso.

Los nombres de las calles: Ramón y Cajal

En 1892 ocupó la cátedra de Histología e Histoquímica Normal y Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid. Logró que el gobierno creara en 1902 un moderno Laboratorio de Investigaciones Biológicas, en el que trabajó hasta 1922, momento en el que pasa a prolongar su labor en el Instituto Cajal, en donde mantendría su labor científica hasta su muerte.

Entre premios y reconocimientos posee la Medalla Helmholtz (1905), el Premio Nacional de Moscuí (1900) , los nombramientos de doctor honoris causa de las universidades de Clark, Boston, la Sorbona y Cambridge en 1899. A partir de esta fecha, el gobierno español crearía también para él el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, que dio origen a la Edcuela Española de Neurohistología, uno de los centros científicos más importantes del país. Fue nombrado por Francisco Franco, a título póstumo en 1952, marqués de Ramón y Cajal.

Para terminar, la vida de este médico no está exenta ni de premios ni de anécdotas, ya que en la medianoche del 6 de octubre de 1906, recibió un telegrama desde Suecia. Se le comunicaba que había recibido el Nobel de Medicina ex aequo con Camilo Golgi. Pero su reacción no fue otra que comentar: «Esto es una broma de los estudiantes«. Y siguió durmiendo. Sólo se convenció de que era verdad cuando, al día siguiente, leyó el diario.

 

Laura Liñán

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