La historia del polémico rótulo de la Puerta Osario

Puerta Osario

Hace ya mucho tiempo que, como las otras puertas de la ciudad, la Puerta Osario es solo un rótulo de azulejos en una calle. Nada queda de la puerta que despedía bajo su arco a aquellos que salían camino del cementerio con los pies por delante. Pero nos queda una leyenda referente a aquella puerta que os contamos aquí.

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Esta es la historia de un letrero que trajo mucha polémica allá por el siglo XV. En aquellos tiempos, siendo la Puerta Osario el vano de la muralla por el que salían los cadáveres camino del cementerio, había junto a la puerta un curioso cartel.

Según aquel cartel, cada muerto que salía por aquella puerta debía pagar a un hombre apostado junto al arco un maravedí. Pero en una ocasión el ayuntamiento se puso a controlar los impuestos municipales, y se dio cuenta de que el consistorio en ningún momento había impuesto el pago de una moneda por pasar con un cadáver por la Puerta Osario. Fue entonces cuando llamó al cobrador a audiencia de los mandamases de la ciudad, para que se explicara.

Aquel hombre respondió: «Señor, yo estoy en la Puerta Osario con mi mesa, un papel y un tintero. Muerto que sale, maravedí que cobro. Así lo hizo mi padre y así lo hizo mi abuelo, y así lo hago yo». El ayuntamiento estaba desconcertado, ya que descubrió que en ningún momento se había implantado desde la casa consistorial aquel tributo ni cuándo había empezado a cobrarse.

Según los cálculos, aquel impuesto llevaba al menos cien años cobrándose, sin que el ayuntamiento hubiera visto una moneda. De hecho, el hombre aseguró que el dinero se lo quedaba y que de él vivía, como habían hecho sus antepasados. El hombre no quedó libre, sino que fue condenado al destierro. La noche antes de abandonar la ciudad, dejó colgado de la puerta un cartel que decía: «Viajero: llegas a Sevilla, la ciudad del desorden y el mal gobierno».

Curiosamente, el cartel no fue retirado inmediatamente, ya que ayuntamiento y autoridad militar no se ponían de acuerdo para decidir quién debía eliminar el cartel de la puerta de la muralla. Al final, aquel desacuerdo entre fuerzas del orden hicieron visible que lo que el cartel decía era cierto.

Fuente: leyenda extraída del libro ‘Curiosidades históricas de Sevilla’ de José María de Mena.

Miguel Pérez Martín

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