La Hermandad del Rocío del Cerro del Águila vuelve de las arenas

La Hermandad del Rocío del Cerro del Águila volvió ayer de las arenasLa Hermandad del Rocío del Cerro del Águila volvió ayer hasta su casa después de haber recorrido el camino que cada mayo realiza. Sobre las nueve de la noche los romeros acompañaban al simpecado hasta las últimas calles de su barrio, sin parar de cantar aunque con el reflejo claro del cansancio y de la experiencia vivida en esta última semana.

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El barrio de El Cerro del Águila esperaba impaciente a su hermandad rociera que volvía ayer de hacer el camino de EL Rocío. Más temprano de lo que estaba estipulado, esta hermanad pasó junto a la rotonda de Hytasa adentrándose en su barrio donde les esperaban cientos de curiosos y rocieros a ver pasar el elenco. Los bares y las terrazas y balcones de las calles estaban llenos de personas impactantes al paso de la hermandad. Incluso había personas que se acercaban andando desde zonas más lejanas del barrio para ver el recorrido de la hermandad en las últimas calles de su barrio.

La Hermandad del Rocío del Cerro del Águila volvió ayer de las arenas

Los romeros que acompañaron al simpecado durante toda esta semana de peregrinaje llegaron andando con la alegría que les caracteriza y no pocos fueron los abrazos y saludos que se dieron ayer en la calle Aragon de camino a la Iglesia.  Los romeros ya en su barrio tras el camino, veían finiquitar esta semana juntos, igual que salieron el pasado miércoles 15 de mayo.

Momentos de emoción, devoción y felicidad que podían contagiar incluso a quien no es creyente ni rociero. Gente del barrio que venía a recibir a sus vecinos y amigos que habían realizado el camino y muchos curiosos que se acercaron para ver el final de esta fiesta tradicional, cultural y religiosa.

A media altura de la calle Aragón el simpecado recibió una petalada desde uno de los balcones de los edificios y unas  mujeres, que no formaban parte del cortejo de la Hermandad, le cantaron sevillanas desde una azotea.

El cansancio, las ojeras, la marca del sol en la piel de los romeros, eran señas claras de que el camino ha terminado y que un año más los romeros de la Hermandad del Rocío de El Cerro han hecho su peregrinaje como cada mayo. Llevando a su hermandad ante la Virgen del Rocío y pidiéndole por sus más allegados. Hasta el año que viene.

 

Laura Liñán

 

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