Javier Alés: «La solución a los problemas del Polígono Sur la tienen sus propios habitantes»

Javier Alés

Javier Alés es un hombre que transmite un positivismo extremo. Cercano, transparente, con ambición y creyendo en lo que hace como si no existiera otra manera de vivir, este profesor de la Universidad Pablo de Olavide era el candidato municipal para ocupar el puesto de Comisionado del Polígono Sur.

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Nervionense de 52 años de Manuel Casana, nacido en la Puerta de la Carne y con despacho en Alejandro Collantes, es el Embajador de la Paz de la argentina CERECO en España y el único andaluz en el Foro Mundial de Mediación. «Cuando tu trabajo es tu pasión, tu hobby y tu profesión, no tienes horas suficientes en el día», dice. Nos habla en esta entrevista de tres temas: los problemas del Polígono Sur, su proyecto Mediación Triana y su adaptación al distrito Nervión.

¿Y si hubiera sido el comisionado?

Lo primero que hace Javier Alés es felicitar a la nueva comisionada, la propuesta por la Junta de Andalucía, de la que destaca su buen hacer y resalta que la tiene en alta estima. Pero volvamos al origen de todo esto: «Fue una llamada personal que me hicieron desde el Ayuntamiento de Sevilla. Que hayan pensado en un mediador para ese cargo le da mucha fuerza a todos los mediadores profesionales. Para mí era un reto muy ilusionante, pero la otra candidata tiene todo mi apoyo, porque la respeto muchísimo».

Respecto a las soluciones para el polígono si hubiera sido el comisionado, Alés destaca dos palabras. «Por una parte, actitud. Si se quiere se puede. Eso no significa dinero, cuando no se tiene no se tiene, sino buena actitud por parte de las instituciones. Allí se ha gastado más dinero que en muchísimos barrios, pero es cuestión de actitud. Y la otra palabra es solidaridad. Tiene que haber una solidaridad entre barrios, y eso tampoco requiere dinero. Hay que poner en contacto a los barrios entre sí, eso puede beneficiar mucho al polígono. Un barrio no puede vivir de espaldas a la ciudad y viceversa«.

«Siempre hemos pensado en cambiar el Polígono Sur, pero lo que hay que hacer es aprovechar lo que tienen. La forma que tienen de sobrevivir es algo de grandes características, hay valores que ha traído, por ejemplo la etnia gitana, que son muy buenos», dice el mediador. E insiste en que son los propios habitantes del polígono los que tienen en su mano la solución, como en ‘El Alquimista’, porque «no se trata de buscar por medio mundo, porque el tesoro está en tu casa». «Si eres capaz de realizar una radiografía del conflicto, no es difícil convertir al causador del problema en solucionador del mismo. Y para solucionar aquello hay que vivir en el polígono. Si hubiera sido elegido me hubiera ido a vivir unos meses a la residencia Flora Tristán -de la UPO y que está dentro del polígono-, para radiografiar y luego poder actuar. Allí están hartos de sanadores, pero estoy seguro de que la nueva comisionada va a aportar mucho, porque conozco su trayectoria».

Mediación Triana

Hace ya meses que Mediación Triana desembarcó en el arrabal, concretamente desde marzo. Aquí no se trata de darles a los vecinos de Triana la solución mágica a sus problemas, sino de enseñarles el camino para que ellos mismos hallen la solución al conflicto: eso es mediar. «Triana es mediadora: los bares, la gente, las hermandades… están en la calle. Nos hemos puesto en contacto con los colegios y todos han optado por comenzar un proyecto de mediación. Aquí nos ha ayudado todo el mundo y todo lo que sea beneficiar la cultura del acuerdo, adelante», dice Alés.

Dice el mediador que lleva en temas de este tipo desde el 95, y que como le han acogido en Triana, no lo han hecho en ningún sitio: «Triana es mediadora como Brasil es futbolero, lo llevan en la sangre». Esta experiencia piloto creada en colaboración con el ayuntamiento tiene previsto instaurarse dentro de unos meses en los otros diez distritos de la ciudad. El proyecto tiene dos vertientes: por un lado los problemas que le deriva el propio distrito, y por otro, los que traen a la oficina los propios trianeros. «Si nos viene un caso particular, les echamos una mano, pero no intervenimos directamente. Lo que ayudamos a la gente es a que decida por sí misma, que ellos encuentren la solución. Ellos son los dueños de las soluciones: es un trabajo muy artesanal y muy bonito», dice Alés.

El caso de Nervión

Conoce bien Nervión Javier Alés. Hermano de La Sed, habitual de la parroquia de los redentoristas, sevillista y asiduo del Sánchez Pizjuán, y con sus hijas habiendo pasado por el colegio de las Carmelitas. Por eso habla con conocimiento de causa cuando piensa en la implantación del proyecto de Mediación Triana en el barrio en el que vive.

«Nervión tiene una particularidad. Nervión es de todos y es de nadie. La cercanía a San Bernardo, al parque, el centro… hace que no tenga una peculiar idiosincrasia, quizá por ser un barrio de avenidas amplias. Un ejemplo es la Hermandad de La Sed, que ha cambiado tres o cuatro veces de recorrido en los últimos años buscando el calor del barrio. Nervión es un barrio más anónimo que Triana, hay gente que vive en calles o casas contiguas y no se han visto nunca. Quizá por eso también los problemas del barrio no son tan permanentes como transeúntes. Son conflictos que van por épocas, quizá por esa falta de sentimiento de barrio», comenta.

Y por eso él intenta ir a bares distintos, pasear por el barrio, patearse Nervión y charlar con los dependientes de las tiendas. «Mediar es hablar, pero para eso tengo que conocer a la gente. Si yo sé quién eres, lo que haces, conozco a tu familia… no busco una denuncia, sino solucionar el problema que tengo contigo. A nivel de barrio, hacer lo que estamos logrando en Triana va a ser más complicado», dice Alés. Por eso, intenta reforzar los puntos fuertes de Nervión. «Las claves del barrio son las cosas que han estado aquí siempre: el Hospital de San Juan de Dios, las hermandades, el Sevilla FC… Usarlas para crear ese sentimiento de unidad potenciando actividades para unir lazos. Hay miles de personas, por ejemplo, que estas navidades pasarán por el belén de San Juan de Dios, ahí se podría aprovechar para lograr esa unidad».

Tiene mucha relación con el barrio, porque esta es su casa. En Nervión dice que tiene dos misiones: levantarse e intentar hacer felices a los que tiene a su alrededor; y conocer Nervión a fondo. «Me encantaría acostarme todos los días diciendo que he conocido a personas nuevas», dice Alés, y añade «Nervión es un barrio del que no me movería nunca«.

En cuanto a su actividad en los colegios, está probando en Triana y Nervión un programa de talleres realizados con las películas de Disney siempre hablando de mediación. «Hay una escena en ‘El Rey León’ en la que él está en lo alto de la roca sin saber cómo capitanear a la manada, que le mira desde abajo. Entonces llega Rafiki y le da un palazo en la cabeza, y cuando él se queja, el mono le dice: «El pasado duele. Pero puedes huir o aprender de él». Entonces Rafiki intenta darle con el palo de nuevo, y Simba lo esquiva. La frase de Rafiki habría que ponerla en carteles y colgarla por las calles».

Miguel Pérez Martín

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