Portada Tribuna abierta

Insalubridad «grave» en la calle San Ignacio

«Me dirijo a esta redacción en mi condición de vecino de la calle San Ignacio,  para denunciar hechos muy graves relacionados con la insalubridad que muestra la calle San Ignacio como consecuencia, principalmente, del servicio de recogida de basuras de la Clínica Santa Isabel. Les resumo la situación que vivimos los vecinos de la zona:

La empresa de Limpieza Pública del Ayuntamiento de Sevilla (en adelante LIPASAM) tiene asignada la recogida de la basura que genera laClínica Santa Isabel. Las labores de recogida de la basura se realizan diariamente a partir de las 09:00-09:30 horas aproximadamente. Para ello, un vehículo-camión titularidad de LIPASAM accede por la calle San Ignacio, hasta situarse a la altura de una puerta de acceso de la que dispone la clínica por dicha calle.

Con carácter previo a la llegada del vehículo de LIPASAM, el personal de la Clínica Santa Isabel saca a la vía pública unos 20 contenedores aproximadamente (según los días). En el proceso de volcado de la basura al interior del vehículo y su posterior aplastamiento, se produce underramamiento en la calzada de un infecto y pestilente residuo líquido-pastoso proveniente de la basura y desechos del hospital. Sorprendentemente este caldo queda depositado en la calzada, sin que en el personal de LIPASAM, ni tampoco el de la clínica (normalmente presente durante el proceso) haga nada para evitar su derramamiento, ni tampoco para su posterior recogida y limpieza de la calle. La situación se empeora seguidamente cuando los vehículos que transitan por la zona pisan los charcos de caldo esparciendo la suciedad a lo largo de toda la calle. Por otro lado, estos residuos habitualmente acaban extendiéndose a la misma puerta de entrada de acceso a centros anejos al hospital, como por ejemplo al centro de farmacia y laboratorio, que es de los más transitados.

Todo ello provoca un grave estado de insalubridad en esta zona durante 365 días al año, sobre todo teniendo en cuenta además que dichos residuos provienen de un hospital. En este sentido, hemos podido comprobar, no en pocas ocasiones, que la clínica Santa Isabel incumple la normativa legal que impone a estos establecimientos un riguroso cumplimiento en la gestión de recogida de residuos peligrosos de origen sanitario (de los contenidos en el grupo III del artículo 109 del Reglamento de Residuos de Andalucía-Decreto 73/2012). De esta forma, los vecinos de la calle San Ignacio hemos tenido la oportunidad de ver con relativa frecuencia como del volcado de los contenedores al camión caen a la calzada residuos asociados a la actividad asistencial de la clínica, tales como gasas usadas, tubos de cristal utilizados para analíticas de sangre, cánulas rectales, etc. Según la normativa legal que regula esta materia, para la recogida de este tipo de residuos deben cumplirse especiales medidas de prevención en la manipulación, recogida, almacenamiento, tratamiento, transporte y eliminación, dado que pueden presentar un riesgo, no sólo para las personas laboralmente expuestas, sino también para la salud pública y el medio ambiente en general.

Para mayor agravio, se da la circunstancia de que en la calle San Ignacio y alrededores existe una diversidad de centros médicos, la mayoría de ellos relacionados o vinculados a la citada clínica. En concreto, en un radio aproximado de 50 metros concurren los siguientes centros médicos:

o   HLA UNIDAD DE ONCOLOGÍA. Centro perteneciente a la CLÍNICA SANTA ISABEL.

o   HLA ESTRACCIONES, CURAS, FARMACIA Y LABORATORIO. Centro   perteneciente  a la CLÍNICA SANTA ISABEL.

o   HLA UNIDAD DE LA MUJER. Centro   perteneciente  a la CLÍNICA SANTA ISABEL.

o   HLA CONSULTAS EXTERNAS. Centro   perteneciente  a la CLÍNICA SANTA ISABEL.

o   CENTRO UROLÓGICO LA PAZ.

o   CENTRO DE ANATOMÍA PATOLÓGICA Y CITOPATOLOGÍA.

Por ello, también es muy frecuente el trasiego por la calzada de enfermeros, auxiliares y personal médico en general ataviados con el uniforme laboral que, al igual que los pacientes, deambulan continuamente por encima de los residuos, lo que sin duda genera una propagación de gérmenes a través del calzado de las personas que entran y salen de la clínica (con dos puertas de acceso a esta calle), así como de los diversos centros médicos antes referidos.

Además de ello, debido al alto trasiego de personas y evidentemente a la falta de educación cívica, también es muy habitual ver en la calzada un cúmulo de colillas, guantes de látex del personal médico, restos de cajas y demás residuos que son arrojados con total irreverencia a la vía pública.

Dichas circunstancias han sido puestas en conocimiento de la empresa LIPASAM repetidamente. Igualmente los citados hechos fueron denunciados formalmente al Ayuntamiento de Sevilla. No obstante, la única respuesta a nuestra solicitud de actuación ha sido la prestación de un servicio de los denominados por LIPASAM como “especiales”, el cual consiste en un limpiado parcial de la calle con máquina de agua a presión. Este servicio sólo se presta una o dos veces al mes, y algunas veces cuando los vecinos lo denuncian en redes sociales. Evidentemente, este servicio es absolutamente ineficaz, deficitario y desprovisto de la exigencia que merece las circunstancias que hemos referido, puesto que el vertido de residuos se produce diariamente.

Resulta muy paradójico que por parte del Ayuntamiento se prevea la imposición de sanciones económicas a los ciudadanos por arrojar basura a la calle, o por no recoger excrementos de animales, y por el contrario consienta con absoluta desidia hechos de tal gravedad para la salud pública, derivados de un servicio de limpieza que la misma corporación gestiona a través de la empresa pública.

Por último, sólo añadir que la estrechez de la calle San Ignacio, con delimitación de zona azul para aparcamiento en ambos lados de la calle, impide el acceso de un vehículo de LIPASAM de mayor envergadura. De esta forma, si se prohibiera el estacionamiento de vehículos en uno de los lados de la calle que permitiera el acceso de un vehículo provisto de mayor eficacia por parte de LIPASAM, entendemos que esta controversia podría solucionarse con relativa facilidad y prontitud. Y ello con independencia de tutelar a la Clínica para que cumpla escrupulosamente con la normativa que regula la recogida de residuos peligrosos».

Alberto Gálvez es abogado y vecino de la calle San Ignacio

*Este artículo ha sido íntegramente redactado por el firmante, vecino de Nervión que nos lo ha hecho llegar y que nosotros solo hemos publicado. Este diario no es responsable de los artículos de opinión que nos envían los vecinos.

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