Escaso efecto de las multas contra los excrementos de perros

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Dos semanas después de la activación de la campaña para controlar y sancionar a los dueños de canes que ensucien las calles de Sevilla, la suciedad en las vías por este problema continúa siendo palpable, a pesar de que la Policía Local ya ha llevado a cabo varias sanciones sobre los propietarios de los animales.

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Así lo asegura Manuel Sánchez, secretario de la Asociación de Vecinos La Concepción, en el distrito de Nervión, quien mantiene que “todo sigue igual”, a pesar de que ya ha transcurrido más de medio mes desde que la empresa de Lipasam y la Policía Local empezaran a llevar a cabo una actuación conjunta para eliminar el problema de los excrementos de perros. Especialmente presente en este barrio nervionense, pero que se extiende a todas las calles del distrito en particular y de la capital hispalense en general, ni las placas disuasorias colocadas por varios lugares de la ciudad ni la llegada de las primeras sanciones por parte de las autoridades locales han llevado a disminuir una problemática que, según Manuel Sánchez, responde más a la culpa de los propietarios.

Se trata de un comportamiento totalmente incívico por parte de los dueños de los perros, porque si no somos personas como dios manda, las calles nunca van a estar limpias”, denuncia como un afectado más, ya que, para él, “la mentalidad humana es lo más importante”. Sin embargo, “una mayor presencia de la Policía Local y algún efectivo de Lipasam también serviría para disminuir el número de excrementos de perros en las calles”, si bien a medio-corto plazo no ve, en absoluto, una mejora en cuanto el problema por muchas medidas que se tomen.

De hecho, para Manuel Sánchez “la gente no aprende como no sea a palos”, refiriéndose a que, hasta que no sean multados, los propietarios que no suelen recoger los excrementos de sus mascotas seguirán sin hacerlo; si bien sostiene que “al que denuncien, no lo repetirá, pero antes tienen que pillarlo”. Una conducta, en definitiva, que es perjudicial para todos debido al problema de insalubridad que genera, así como el peligro para la integridad física de las personas, ya que las defecaciones pueden ocasionar los resbalones de los viandantes; además de la imagen de suciedad que se ofrece al visitante o turista de la ciudad. Sin duda, muchos motivos para cambiar la conducta de muchos ciudadanos de Sevilla.

Alfonso González

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