¿Es siempre la ansiedad negativa para nosotros? Conócela…

AnsiedadA pesar de lo que muchas personas creen, la ansiedad es una respuesta normal y adaptativa, que se activa ante situaciones específicas y amenazas reales o imaginarias previniéndonos contra posibles peligros en cada uno de los momentos de nuestro desarrollo. Se trata de uno de los mecanismos de defensa y autoprotección con los que cuenta nuestro organismo.

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Es, por tanto, un fenómeno que experimentamos todas las personas y que, en condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación a las situaciones diarias en las que nos desenvolvemos en nuestro medio natural. De modo que no debe preocuparnos el hecho de sentirnos inquietos ante un examen, una cita o algún evento importante para nosotros, es un síntoma de que el organismo funciona adecuadamente y se prepara para la acción.

Sin embargo, cuando la ansiedad supera determinados límites se convierte en un problema para la salud que impide el bienestar, e interfiere de forma significativa en las actividades de la vida diaria, en las relaciones familiares y sociales; en las capacidades intelectuales y atencionales; así como en rendimiento laboral o académico. En estos casos, no estaríamos hablando de un simple problema de ‘nervios’, como popularmente se dice con mucha frecuencia por la mayoría de las personas, sino de un trastorno de ansiedad, y ésta sí es la ansiedad negativa y perjudicial para las personas.

Existen varios tipos de trastornos de ansiedad, cada uno con sus características propias, pero todos comparten la reacción de ansiedad, que es vivida como una emoción negativa de temor intenso acompañada de sensaciones físicas diversas. Además de esta característica, debe existir una situación, estímulo u objeto temido, así como una interpretación del mismo como amenazante, que es excesiva y desproporcionada por parte de la persona.

Los síntomas característicos de la ansiedad son muy variados y podríamos clasificarlos en los siguientes grupos:

– Físicos: caracterizados por una activación a nivel neurofisiológico. Se manifiesta a través de palpitaciones, taquicardia, sensación de falta de aire, opresión torácica, sudoración, tensión y rigidez muscular, mareos, nauseas, molestias digestivas, cansancio, mareos e inestabilidad. También pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y la respuesta sexual.

– Psicológicos: Inquietud, sensación de amenaza o peligro, inseguridad, sensación de vacío, extrañeza o despersonalización, miedo a perder el control, dificultad para tomar decisiones y concentrarse, y temores.

– De la conducta: Estado constante de alerta, bloqueos, torpeza o dificultad para realizar tareas o actuar, así como dificultad para estarse quieto y en reposo. Estos síntomas vienen acompañados de cambios en la expresividad y el lenguaje corporal de la persona, que se manifiestan en posturas rígidas, tensión en las mandíbulas, torpeza de movimientos, y cambios en la voz y en las expresiones faciales.

– Cognitivos o intelectuales: Dificultades de atención y concentración, de memoria, aumento de los despistes, preocupaciones excesivas y persistentes, expectativas negativas, confusión, tendencia al recuerdo de hechos desagradables, aumento de las interpretaciones inadecuadas y de la susceptibilidad entre otros.

– Sociales: dificultad para iniciar o seguir en una conversación, ensimismamiento, irritabilidad, dificultades para expresar opiniones o ideas, temor a los conflictos y al rechazo, etc.

Es importante tener en cuenta que no todas las personas presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Para no alarmarnos, ya que todas las personas manifestamos en algún momento u otro algunos de estos síntomas, decir que en casos de ansiedad normal (que como hemos dicho al principio es natural y positiva), éstos se manifiestan con poca intensidad y duración, no siendo incapacitantes para la persona en absoluto, siendo un mecanismo de adaptación de las personas ante diferentes condiciones.

Todo esto que se acaba de exponer sería útil y adaptativo si estuviésemos ante un peligro real. Lo que ocurre en los trastornos de ansiedad es que estos cambios y las sensaciones corporales asociadas se producen ante situaciones que realmente no son amenazantes, por lo que las personas experimentan tales sensaciones de una forma muy molesta e invasiva. Llevado esto a su máxima expresión, estaríamos ante los llamados ‘ataques de pánico’.

Los problemas de ansiedad, al igual que otros problemas del estado de ánimo, pueden limitar mucho la vida de una persona, así que deben ser abordados de forma temprana y adecuada. Si en algún periodo de su vida padece algún problema relacionado con la misma, no duda en acudir a los profesionales de la salud mental.

David Molina Balastegui, director del centro de psicología @Alboran_Sevilla

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