Semana Santa

El sueño del manto de Consolación va tomando forma

El dibujo nos indica que, cuando esté terminado, el conjunto del paso de palio de la Virgen de Consolación será una de las joyas de la Semana Santa. Representando el Árbol de la Vida, sus bordados avanzan a buen ritmo y sin prisas innecesarias en el taller de Charo Bernardino.

El diseño de Fernando Prini para el manto bordado de la Virgen de Consolación es un absoluto derroche en el mejor sentido de la palabra. Una obra de bordados dorados sobre fondo celeste que será un icono de la corporación y que, cuando esté terminado, sorprenderá a todos los que se acerquen a ver a la hermandad del barrio de Nervión.

En estos días, la junta de Gobierno de la corporación se ha acercado al taller de Charo Bernardino -que ya revolucionó el bordado incorporando cristales de Swarovski en las bambalinas del paso de palio para simular el agua de las fuentes- para conocer cómo avanzan los trabajos del manto de la dolorosa.

La hermandad está muy satisfecha con los «notables avances» en las piezas bordadas que van a integrar un puzzle soberbio de piezas. Un manto que tiene como eje un Árbol de la Vida que se deshoja en múltiples ramas para arropar a la Virgen de Consolación. Desde la Hermandad de la Sed tuvieron siempre claro que no estaría para este año del cincuentenario, por lo que no hay que forzar las fechas, sino que lo importante es que el manto sea de una calidad soberbia.

Mucho más que un manto

El malagueño Fernando Prini detalló en la presentación de su diseño la simbología, la composición y el estilo del manto. Respecto a la simbología, afirma haber seleccionado como motivo central la representación simbólica del Árbol de la Vida del Jardín del Edén, del que se extrajo la madera de la Verdadera Cruz de Cristo. En lo relativo a la composición, el manto ostenta unas dimensiones de 520 cm en la embocadura y 480 cm en la cola.

Un entramado de cenefas constituye el esquema organizador de la superficie del manto, de manera que el entrecruzado de las líneas “proporcionan diferentes campos claramente delimitados y enmarcados”. En dicha superficie se combinan dos tipos de tejido diferentes: el tisú de plata y el terciopelo. Ambos dotan a dicha superficie de sendas tonalidades azul celeste.

El artista indica que el estilo del manto es clasicista pero mixto, mientras que ha buscado la innovación en la composición, y que su intención ha sido crear una pieza “atemporal”, sin escaparse de la influencia del legado de grandes artesanos como “el magnífico bordador José del Olmo, su diseñadora Herminia Álvarez Udell y también la maestra bordadora Concepción Fernández del Toro, además del omnipresente Cayetano González”.

La explicación teológica que ofreció la comisión artística destacó el celeste, color protagonista del futuro manto bordado, que caracteriza a la dolorosa de Nervión y es la siguiente: “el celeste de los ojos representa la noción del Consuelo de la Salvación que en el Magníficat -la más bella oración de la Santísima Virgen- se anuncia; la idea de una Jerusalén celeste como en el Apocalipsis, que a través de la segunda Eva, hunde sus raíces en el Antiguo Testamento para con esta nueva creación, librarnos del pecado y darnos en su fruto, la fuente de agua viva que nace en el árbol de la vida de la cruz del Santísimo Cristo de la Sed.  Y todo ello sin perder el fuerte arraigo devocional en la Inmaculada Concepción en la hermandad y en la vida parroquial, tan presente desde sus orígenes”.

R.N.

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