Sus fandangos eran inconfundibles. Sobrio, sentido y con una voz portentosa, Antonio Tovar Ríos era conocido como El Niño de La Calzá, por su íntima relación con el barrio en el que disfrutó su vida. Este sábado las Noches de Verano de la Buhaira le rinden un homenaje en el centenario de su nacimiento.
Antonio Tovar Ríos nació un día de mayo de 1913, algunos dicen que en la calle Jáuregui, cerca del nervionense barrio de San Roque, y otros que en la antigua calle Oriente, hoy Luis Montoto. Quedando huérfano muy pequeño, el niño se vio obligado a explotar su portentosa voz de taberna en taberna, para ir sacando un dinero con el que ir tirando, sobre todo en Triana. El Niño de La Calzá se fue haciendo un nombre y creó el fandango que lo llevaría a los tablaos de toda España, un fandango que aún hoy es modelo para cantaores que ven en él un referente. Decía Ángel de Álora «que lo que le gustaba sobre todo era el cante del de la Calzá, que hace los fandangos más puros que todos los que ha habido».
Hizo su debut en el Teatro Olimpia, y el reconocimiento le llegó en 1927, cuando ganó un concurso de cante flamenco en el que el jurado estaba integrado por Manuel Torre y El Niño Gloria. De allí dio el salto a Madrid, donde actuó en diferentes teatros siempre acompañado por los mejores guitarristas del momento. También colaboró con La Niña de los Peines. En el estallido de la Guerra Civil, el alzamiento le pilló en Jaén. Aquel momento cambiaría su vida y le llevaría a iniciar una relación profesional con Juanito Valderrama.
Tras esta época y sobre todo a partir de los años 50, el cantaor se restringió a actuar en festivales por toda la geografía española. Su retiro fue pintoresco, ya que decidió regresar a Sevilla, para ser quiosquero. Vendía chucherías a la gente de Los Remedios desde su puestecillo de República Argentina. La muerte le llegó en 1981.
El tributo y el futuro
De este concierto sale un tremendo proyecto. No solo se quiere recuperar la figura del cantaor y ponerla en valor, sino que los fondos que se recauden de este concierto-homenaje en el patio de la Buhaira irán destinados a poner en marcha un nuevo proyecto: el Espacio Cultural-Flamenco Antonio el de La Calzá.
El proyecto lo ha presentado Fernando de María y consiste en un espacio físico que sirva de peña flamenca y de centro de divulgación de la cultura andaluza, centrada sobre todo en el flamenco, y recuperando el arte y maestría de Antonio Tovar. «El flamenco como cultura representa y escenifica el pensar y el vivir de un pueblo, sus alegrías y sus penas, sus virtudes y sus defectos, sus anhelos y sus frustraciones. El Flamenco nos aporta la conciencia de la Poesía, la versatilidad de la Danza, la abstracción de la Música y el sentimiento lírico de un buen Quejío», dice el proyecto.
El proyecto incluiría exhibiciones de toque, cante y baile, seminarios, masterclasses, concursos, cursos en los colegios del distrito, recitales, conferencias y convivencias con las distintas peñas de la ciudad. Para ello reclaman al distrito una inversión que, sobre todo, les sirva para pagar el alquiler de la sala, que empezará a moverse con lo sacado del concierto de este sábado.
Un proyecto que dotaría a Nervión de su primera peña flamenca con una figura como Antonio el de La Calzá como baluarte y ejemplo del arte que se respiraba en el barrio hace unos años.
R.N.




