La degradación llega al límite ante el Mercado Puerta de la Carne

La degradación ha llegado a los límites en la reciente plaza que preside el Mercado Puerta de la Carne. Una tienda de campaña se suma a la estampa.

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Un vecino nos hacía llegar este miércoles una nueva foto de la Plaza de los Bomberos Toro y Rivero -aún pendiente de inauguración-, que precede al remozado Mercado Puerta de la Carne, en la antigua Estación de Cádiz. En la foto podemos ver una tienda de campaña de una persona sin hogar que ha hecho de la zona de la pérgola de la plaza su hogar provisional. Según el vecino que envía su denuncia, este individuo hace sus necesidades en los arriates. En los últimos meses también se ha podido ver a grupos de jóvenes con litronas en los bancos cercanos a la antigua estación.

La plaza que prometió ser un nuevo espacio ganado para los vecinos en el entorno de la Estación de Cádiz se ha convertido en una desilusión. No se trata de justificarlo solo como una cuestión de prioridades durante estos meses difíciles de pandemia. Anteriormente, esta plaza ya venía sufriendo su caída en desgracia desde el día de su apertura.

Cuando se finalizaron las obras del mercado y la nueva plaza, de la gran «M» metálica brotaba un original caño de agua que iba a parar a una de las piscinas que refrescaban una plaza en la que los árboles aún tenía que crecer en los parterres y los arbustos hacerse grandes en los maceteros. Faltaba por abrir el futuro kiosco con veladores bajo la pérgola, y se agradecía una plaza con bancos para sentarse a ver pasar la vida. [Sigue leyendo tras la foto]

Pero en pocos meses, todo se torció. La plaza que iba ser inaugurada con presencia de las familias de los dos bomberos heroicos que iban a darle nombre, nunca llegó a inaugurarse. Los meses pasaron, y los estanques fueron secándose. Luego, el agua dio paso a las hojas secas, que se acumularon en estas piscinas. Hojas secas de los arbustos de los maceteros, que se secaron hasta morir definitivamente. Lo mismo sucedió con los arbolitos de los parterres, que perecieron mientras las malas hierbas se apoderaban de ellos y los desbordaban. Luego esas malas hierbas se secaron y quedaron como reliquia de una plaza fallida, y ahí siguen (aquí puedes ver cómo te lo contamos el pasado mayo). Con la «acampada» que retrata la foto, la plaza -a un paso del centro y de las últimas terminadas de la ciudad- ha tocado fondo.

Por suerte, el mercado y el gimnasio mantienen llena de vida la antigua Estación de Cádiz, un edificio bello y remodelado que merece una plaza a su altura.

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