Cinco años esperando un garaje en La Florida

Cartel de la promoción

Fernando Rodríguez vio un día el cartel de las viviendas de lujo que iban a levantarse en La Florida. Sin pensarlo, compró una plaza de garaje. Cinco años después, la empresa está en concurso de acreedores y el solar, abandonado. Como él, muchos siguen esperando su plaza, su local, su vivienda o su dinero.

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«Hace más de cinco años, compré una plaza de garaje y a la vista de la situación de las obras y de las noticias sobre la situación de la empresa Novaindes, decidí crear en 2010 un blog para buscar a otros compradores. Poco a poco la mayoría de los compradores de plazas de garaje han ido apareciendo, contactando a través del blog y mediante el tradicional boca a boca. Este método ha sido fundamental porque casi todos los afectados vivimos en las manzanas aledañas al solar. Finalmente, los propietarios de 35 plazas de garaje hemos iniciado acciones conjuntas contra la empresa para reclamar la resolución de los contratos y la devolución de las cantidades entregadas«, dice Rodríguez. Esas personas son acreedores de la empresa, aunque ordinarios, por lo que no tienen privilegios a la hora de cobrar, como sí tienen lo bancos con garantías hipotecarias, la Agencia Tributaria o la Tesorería de la Seguridad Social, entre otros.

Proyecto de La Florida

Novaindes era la promotora de aquellos nuevos pisos que iban a levantarse en La Florida, un solar valorado en 45 millones de euros en el que se levantarían 84 viviendas de lujo, un gran local comercial y tres plantas subterráneas de aparcamientos. Todo comenzó ya entre acusaciones. Los 33 vecinos que vivían en el antiguo edificio, 15 de ellos comerciantes, denunciaban presiones por parte de la propietaria del edificio en 2004, la Sociedad Edificio La Florida S.A. Desde la empresa lo negaban, aunque el portavoz de los vecinos decía que estaban sufriendo coacciones para abandonar sus casas en vista a la construcción de viviendas de lujo. Finalmente, el último comerciante abandonó el inmueble y Novaindes, entonces dueña, se puso en marcha. Derribó todo el interior de la manzana y dejó solo la fachada apuntalada, por estar en el catálogo de edificios históricos.

Entonces se empezó a cavar y se encontraron un barrio almohade y, tras las catas arqueológicas, se prosiguió con las obras para los cimientos y los aparcamientos subterráneos. Su situación privilegiada junto al centro y las promesas de primeras calidades en la construcción hicieron que los pisos y garajes se vendieran enseguida. Pero llegó abril del 2011 y la situación financiera de Novaindes saltó a los periódicos: la promotora andaluza debía a sus acreedores casi 240 millones de euros.  La empresa había entrado en noviembre de 2010 en concurso de acreedores.

Candado en el solar

«Pese a ser una cuestión bastante molesta e indignante, gracias a que se trata de plazas de garaje en lugar de viviendas, la incidencia sobre nuestras vidas se limita, mientras no se resuelva este asunto, a tener perdidas las cantidades que habíamos ahorrado y entregado para tener un aparcamiento cerca de casa», dice Rodríguez, que junto a los otros propietarios han presentado una demanda contra la promotora y están de tribunales buscando recuperar el dinero invertido.

En diciembre de 2012 el fiscal pedía 3,5 años de cárcel para los responsables de Novaindes y la manzana de La Florida salía a subasta en enero de este mismo año. Hace un mes, la promotora prometía resolver la mitad de sus deudas en un plazo de cinco años, pero CaixaGalicia, a la que había pedido un crédito para construir NovaFlorida, ya se había quedado con el edificio.

«Somos familias que continuamos con la problemática de aparcar el coche o segundo coche de la casa en los alrededores a base de dar muchas vueltas y tener suerte, pero, afortunadamente no somos compradores de viviendas, por lo que tampoco podemos decir que hayan supuesto cambios sustanciales en nuestra vida. Evidentemente, es cierto que en la situación actual de crisis, hay personas en este grupo que han podido perder su puesto de trabajo, y este dinero que tratamos de recuperar podría ser una ayuda para su situación«, concluye Rodríguez.

Miguel Pérez Martín

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